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Seducción: su materia preferida (Fiat 500)

La versión cabrio es la más encantadora de la gama del renovado Fiat 500, cuyos cambios se perciben más en el interior. Estrena pantalla táctil y pliega la capota en 15 segundos.

En la Argentina la gama del Fiat 500 de origen México se amplió a mediados de 2013 con la incorporación de la variante más glamorosa de todas: la que tiene techo de lona. Lo habíamos probado en todas las versiones que ya venía ofreciendo en nuestro mercado, desde los tiempos en los que se importaba de Polonia y ésta no podía quedar afuera, lo hicimos en su momento y nuevamente ahora, porque hace muy poco se renovó para constituirse en la Serie 4. Se trata de una puesta al día de este icónico modelo, que principalmente se aprecia en el habitáculo con cambios en instrumental y mejoras en el equipamiento y muy leves toques en el exterior. En esta época hace frio, hay días lluviosos y muy grises, pero de tanto en tanto sale el sol y ahí se puede disfrutar de ese plus que ofrece esta encantadora versión, apretando un botón para que en 15 segundos la capota de lona se pliegue por partes o por completo sobre la tapa del baúl. Por suerte pudimos darnos ese gusto.

Estilo único

Está más que claro y no hace falta ser un genio para caer en la cuenta de que el Cinquecento saca provecho de su pinta: es atractivo, simpático y tiene mucho estilo. En sus formas compactas y redondeadas hay bastante de aquel icónico modelos presentado en 1957. Lo retro no sólo le sienta muy bien, sino que lo deposita en una selecta categoría de modelos decididamente lúdicos, en la que también se encuentran el MINI y el VW Beetle. Y como ya fue aclarado que pudimos manejarlo en varias ocasiones, no vamos a profundizar demasiado en el apartado de diseño sino que nos enfocaremos puntualmente en las diferencias que implica el hecho de tratarse de un descapotable. Es que el lateral se destaca por la silueta de los parantes que, separándose de la línea de la capota, diseñan una curva característica del Fiat 500. Para identificar esta nueva versión, se colocó en los montantes de puertas el logo 500C que resalta la particularidad del cabriolet con la letra C en rojo. Igual repasemos el frontal, muy identificado por sus muy simpáticas ópticas circulares, que también se distingue por el listón de cromado que atraviesa el morro, y las llantas de 16 pulgadas con nuevo diseño en la versión Sport. Si bien respeta el diseño del 500 que comenzó a venir desde Toluca en noviembre de 2011 , se distingue por la extensión hacia atrás del parabrisas para brindar mayor visibilidad además de garantizar la robustez de la carrocería, ofreciendo un diseño frontal limpio.

Interior

La configuración se mantiene igual al resto de la gama. Si por fuera es llamativo, basta asomarse por una ventanilla para constatar que el habitáculo no se queda atrás, tanto por el diseño como por la combinación de tonos. Aunque el tamaño es acotado, adelante se viaja con comodidad y no transmite sensación de encierro. No es difícil es encontrar una posición de manejo a gusto ya que la butaca y el volante se regulan en altura. El instrumental circular de estilo vintage es vistoso y uno de los elementos que se renovaron en esta actualización, ya que permite desplegar la información de manera más clara. Otra flamante incorporación es la pantalla táctil de 5” para el sistema multimedia que consta de un equipo de audio UConnect con radio AM/FM, reproductor de CD/MP3 y conectividad bluetooth, que permite realizar llamadas con manos libres y reproducir contenido multimedia desde los dispositivos conectados. Lo que anotamos con faltante es el navegador satelital. Por supuesto que el espacio en las plazas traseras es ajustado, pero está claro que no se trata de un auto familiar, y acceder a ellas implica alguna que otra maniobra con el cuerpo para sortear la butaca delantera cuando se tira hacia adelante.

Párrafo aparte para la gracia de esta versión: la capota de lona. Para abrir este techo textil de accionamiento eléctrico hay que presionar la tecla por encima del retrovisor, y tanto su apertura como cierre se concreta en 15 segundos. La forma de la luneta tiene un cierto aire al 500 original de los años 50. Cuando la capota se cierra, el vidrio regresa a su posición original ofreciendo así las ventajas de una luneta clásica con desempañador incorporado. El pequeño baúl, de 185 litros, se puede ampliar abatiendo los respaldos traseros para conseguir unos 550, nada despreciables teniendo en cuenta las dimensiones del vehículo

Motor

Con cuatro cilindros y 16 válvulas, este moderno propulsor Multiair con sistema de admisión variable entrega 105 caballos de potencia y 13,2 kilográmetros de torque. Son buenos valores para una estructura de 1.4 litros de cilindrada y se perciben en el andar porque empuja con alegría. Se combina con una transmisión automática de 6 marchas y su mejor faceta se encuentra desde la franja de las 4.000 vueltas, que es el momento del par máximo. No quedan dudas acerca de la eficiencia de este motor aunque se podría aprovechar más si la transmisión automática tuviera un funcionamiento más veloz, ya que demora en soltar una marcha para pasar a la siguiente. Así y todo, las prestaciones no están mal para un modelo de neto corte urbano: 175 km/h de velocidad máxima y 13 segundos para llegar a los 100 km/h partiendo desde cero.

Comportamiento con preferencia urbana

En el andar encontramos las principales diferencias respecto al 500 que llegaba hace unos años a nuestro mercado desde el Viejo Continente. Esto es porque las suspensiones se adaptaron en búsqueda de un mayor confort: como el diagrama es más blando absorbe mejor las irregularidades y por ende se desplaza con más suavidad en el tránsito urbano, donde es sumamente sencillo llevarlo por la precisión de la dirección y el óptimo radio de giro. Hay que tener en cuenta que no se puede lograr un confort extremo en un auto tan corto de longitud, con esta acotada distancia entre ejes y con este tipo de neumáticos. Sin embargo, por el mismo hecho de que el diagrama sea más blando, y que la altura se haya elevado unos milímetros, cuando se sale a la ruta y la velocidad aumenta se perciben inclinaciones un tanto más marcadas. De todos modos, el manejo no deja de ser en ningún momento una experiencia placentera.  Los ruidos estructurales -propios de este tipo de modelos-están muy bien cuidados, al igual que las filtraciones de viento. Ya en el tramo final de la prueba elogiamos el listado de seguridad que de serie incluye control de estabilidad y de tracción, 7 airbags y ganchos Isofix.

El precio del 500 C Lounge Automático de serie –el más caro de la gama– es de 384.600 pesos. Si bien es un objeto de deseo, resulta elevado al compararlo con otros segmentos aunque hoy sinceramente es bastante difícil hacer un análisis de precios y segmentaciones. De todos modos, en el terreno donde lo pasional y lo emocional mandan, a las comparaciones no les cabe mucho o, mejor dicho, ningún sentido. 

A favor

Diseño

Equipamiento de seguridad

Maniobrabilidad para la ciudad

En contra

Capacidad del baúl

Prestaciones

Auxilio temporal

 

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