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Entrevistas

El “Rifle” dispara, pero con prudencia

Alto, delgado y con un estilo muy particular. Es el “Rifle” Varela, productor y periodista deportivo con una singular pasión por los autos. Con él charlamos a bordo del nuevo Peugeot RCZ.

Con un tranco cansino cruza la calle para subirse en la butaca derecha del Peugeot RCZ y partir desde el barrio de Las Cañitas (donde vive), hacia el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires. El “Rifle” Varela es uno de esos tipos a los que no se les tiene que repetir la invitación para dar unas vueltas en un auto y acelerar durante un buen rato por un lugar adecuadadamente seguro como es “la catedral del automovilismo”. Y mucho menos si el auto en cuestión es un deportivo como éste.  

Ya en el “Oscar y Juan Gálvez” los roles cambian y el invitado se adueña del volante. Con su 1,92 m de altura demora algunos segundos en encontrar su postura más cómoda y listo, es momento de charlar un rato. 

“Cuando entré a Canal 13 como pasante (el 21 de diciembre 2001) me empezaron a decir “Rifle” básicamente por ser flaco y alto, y de ahí quedó. Luego, cuando pasé a estar delante de cámara con Sergio Lapegue, él y la mayoría me seguían llamando por el apodo aunque a los directivos no les gustara demasiado. FInalmente quedó y hoy para todos soy el "Rilfe", dispara como para arrancar su presentación.  

Sos un tipo asociado directamente al periodismo deportivo y especialmente vinculado al automovilismo deportivo ¿Cómo arranca esa pasión? 

Heredé el fanatismo por mi viejo, que de muy chico me llevaba a la cancha a ver a Racing y a las carreras en diferentes autódromos como el de Buenos Aires, Mar de Ajó, Punta Indio y otros tantos. Con el tiempo me cambié de equipo, me hice de Independiente, pero no me alejé de las carreras. 

¿Un referente que te haya marcado?  

Si bien por mi edad podrían haber sido Senna o, más tarde, de Schumacher, para mí fue Alain Prost el más grande de todos los tiempos. Una época que quedó marcada porque mi padre se levantaba muy temprano para ver las transmisiones de F1 con Raúl Barceló por Canal 7. 

¿Y cuándo arrancaste en el volante? 

Con mi cuñado, que es director de orquesta de ópera y cuando andaba de novio con mi hermana me llevaban a actuar en algunas funciones, como en Madame Butterfly por ejemplo. En esos trayectos me hacia manejar sentado en su falda, aunque sé que es algo que no se debe hacer. Es que mi viejo no me quiso enseñar y cuando cumplí 16 me dijo “si querés tener registro andá a hacer un curso de manejo”. Y así lo hice. Luego sí manejé junto a él, en su Peugeot 505. 

Y más allá del trabajo en sí, ¿cómo vivís el automovilismo? 

Me gusta mucho mirar todo tipo de categorías de automovilismo deportivo. Y en lo que hace a autos de calle miro tests drives por TV, ojeo revistas de autos…si, me gusta. Me ocurre esto a diferencia de mis amigos que o les gusta las carreras o los autos de calle, a mí me gustan ambas cosas.  

¿Y con auto propio? 

Arranqué con un Volkswagen Golf…  

Ah medio “pisterito”… 

Y digamos que si, fue por un contacto de mi viejo, lo tuve bastante tiempo. Ahora tengo un Peugeot 208.

¿Y qué apreciás de un auto? 

Básicamente me gusta sentarme y disfrutarlo, no es tanto por lo funcional, por el simple hecho de que te lleva y te trae. Una vez que subo me relajo y me concentro en el manejo. Me gusta escuchar música, disfrutar la ruta…es toda una comunión. 

¿Algún accidente? 

Un par de veces. La primera vez con el 505, yo tendría unos 18 años y fue una madrugada saliendo de una cena cuando di marcha atrás y le pegué a un poste. Llegué a casa y me acosté, no dije nada. Y como mi padre tiene puesto de diarios y revistas, de vez en cuando me decía "mañana tenés que acompañarme" y esa fue una de esas veces…y cuando nos levantamos a eso de las 5 de la madrugada lo vio, y ahí vino un reto, pero leve.
Otro vez fue un día de lluvia, cerca de la estación de Avellaneda (es nacido en Lanús) cuando me frenó de golpe uno adelante y yo reaccioné a tiempo y frené, pero no el que venía detrás…que me pegó, me empujó y terminé chocando al de adelante. También fue con el 505. 

Te has dado el gusto de hacer piruetas en un auto de rally como acompañante de Loeb o Hirvonen ¿qué viene después de una vara tan alta? 

Esta profesión te da cosas por las cuales mucha gente pagaría, y no sólo que algunas ni siquiera pueden comprarse con dinero, sino que a uno le pagan porque es parte de tu trabajo. Sin dudas son privilegios que yo agradezco. Con Sébastien (Loeb) me subí varias veces en los roadshows organizados por Citroën. En la edición 2013 hice la conducción del evento y preferí que no me lleve él, elegí a Hirvonen y a Sordo. Yo he vivido cosas muy especiales, como trabajar en un mundial de fútbol o cubrir la pelea de “Maravilla” Martínez en Las Vegas. 

¿Qué te pareció el RCZ? 

Lo primero me llama la atención es este color que me pareció no ver antes en la gama, porque en realidad al auto ya lo había manejado antes. Sin embargo es la primera vez que me subo luego del reciente restyling. Me parece un auto maravilloso. Es diferente en todo. Con sólo sentarte ya sentís una sensación notable de deportividad, pero sin llegar a lo extremo, sino que mantiene la elegancia típica de Peugeot. Me gusta la potencia, los 200 CV se sienten, y también la precisión de la caja de sexta, es un auto que va con el emblema de la marca. Es muy llamativo, en definitiva, es una jugada que le salió muy bien a la compañía.  

Luego de varias vueltas y un buen rato de charla, llegó el momento de entrar en la zona de boxes y de allí, regresar al centro de la ciudad. Una linda forma de compartir parte de nuestro trabajo habitual, ya que fue durante el test al nuevo RCZ (+ info), con un personaje de la talla del "Rifle" Varela.

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